· San Luis Río Colorado, Sonora
Let’s Dance
Moses Perez Montoya creció en un hogar del sur de California repleto de música mexicana. Su padre era —en sus propias palabras— «chicano, y también pocho», y su abuelo, uno de los *pachucos* originales. Por el lado materno, su familia incluye al dúo sonorense Miguel y Miguel. «Por el lado de mi mamá, todos son músicos», comentó Perez Montoya, de 45 años.
Cuando empezó a tocar la guitarra, comenzó con el blues. A sus amigos no les entusiasmaba la idea. «Me pasaba el tiempo tocando la guitarra, todo el rato, ¡y lo hacía fatal! Y ellos me decían: "Oye, ¡cállate de una puta vez!"», contó. Sin embargo, no se calló. Siguió practicando y, con el tiempo, encontró su lugar en la escena del rockabilly del sur de California; incluso logró que mucha gente se aficionara al género cuando se mudó a San Luis Río Colorado y abrió Del Rio Records.
«Ahora, esos mismos amigos son los que me apoyan cuando voy a tocar a L.A.; quiero decir, esos son los chicos que están todos allí».
Hoy en día, toca rockabilly en su banda, Los Motosaicos. Cuando descubrió el género, fue como si hubiera encontrado algo que había estado buscando sin saber que existía.
Ya se vestía para la ocasión. Su estilo —entonces y ahora— es el de un motociclista de Hollywood de los años 50.
«Me vestía como un "greaser" —ya sabes— por las películas que veía: *The Wanderers*, las carreras callejeras, *Grease*... cosas por el estilo. Quería lucir como ellos, pero no sabía exactamente qué tipo de música escuchaban», contó. «La primera vez que uno de mis amigos me dijo: "Oye, tío, te voy a llevar a un concierto", yo le respondí: "¿A qué te refieres con un concierto?". "A un concierto de rockabilly". Y yo, todo extrañado: "¿Rock-a-belly? ¿Qué es eso?". "Es rockabilly, hermano". Así que le dije: "Vale, genial, vamos". Cuando llegué a aquel concierto —que se celebraba en una bolera en Eagle Rock, California—, vi que todo el mundo iba vestido igual que yo y que estaban escuchando una música de puta madre. Fue mi primer concierto; quiero decir, el primero que tuve el honor... el privilegio de presenciar. Mi primer concierto fue el de un tipo llamado Robert Gordon, a quien tengo ahí mismo, colgado en la pared».

En aquel entonces, Perez Montoya trabajaba como DJ de *house*, pero tras la actuación en Gordon, todo cambió. «Vendí todos mis discos de *deep house*. Vendí todos mis discos de los años 80, algo de lo que ahora me arrepiento profundamente. Y todo porque solo quería ser *cool* y escuchar únicamente ese tipo de música; ya sabes, y la cosa siguió así hasta que tuve unos 19 o 20 años», comentó.
También ha encontrado el equilibrio entre su estilo, su música y los discos de vinilo en su tienda de discos. La tienda vende vinilos de todos los géneros y épocas; es, asimismo, la sede de la propia y discreta labor de difusión del rockabilly que realiza Pérez Montoya.
«Nadie conocía ese tipo de música. De hecho, ni siquiera ahora es algo que le guste a todo el mundo. Es un grupo muy —ya sabes— reducido de personas a las que les apasiona; pero la gente que me conoce la escucha aquí, en Del Rio Records. Quiero decir, por aquí pasa todo tipo de músicos diferentes», comentó. «He conocido a muchísimos músicos increíbles, y a mucha gente a la que le descubrí este género musical. De hecho, ninguno de los chicos que forman parte de mi banda actualmente conocía esta música. ¡Y les encanta! Siguen mi iniciativa, y se lo agradezco de veras, porque son unos músicos excelentes».
