Acerca del proyecto
Hola, soy Richard Whitmer, fotógrafo y periodista que trabaja en Sonora y Arizona. Creé Bordernote como proyecto final de una maestría en Periodismo Bilingüe en la Universidad de Arizona. En el proyecto, aplico lo que he aprendido en el programa mientras creo retratos de músicos fronterizos usando sus palabras e imágenes y los compilo en una exposición y un fotolibro.
Antecedentes del proyecto
Cuando llegó el momento de elegir mi proyecto final, pensé en los músicos que había fotografiado en las calles de México. Disfrutaba de las fotos, pero se sentían incompletas sin las historias de las personas que aparecían en ellas.
Con mucha frecuencia, creo que los músicos de ambos lados de la frontera quedan reducidos a estereotipos populares de la noción popular que se tiene de un género musical. Para los estadounidenses, ya sea en su propio país o como turistas en México, el mariachi constituye un recuerdo visual, una confirmación de la idea que se han formado de México. El guitarrista, que recorre las mesas del restaurante en busca de propinas, no es más que una ruidosa interrupción en medio de una conversación durante la cena. Para el adolescente mexicano, el punk rock representa una alternativa lo suficientemente agresiva al heavy metal a la hora de rebelarse contra sus padres.
Pero una persona siempre es más que simples estereotipos asociados a su oficio. El guitarrista que interpreta canciones en tu mesa es también abogado. El punkero para quien la música es más que un género la vive como una forma de vida y una comunidad. El joven de granja que soñaba con marcharse y convertirse en músico. El estudiante de secundaria que elige el mariachi en lugar de la orquesta, encontrando así una forma de expresarse y adquiriendo habilidades empresariales y de liderazgo.
Etcétera.
Bordernote se centra en las historias personales de los músicos, no en los géneros, los niveles de habilidad ni la popularidad.
Entre abril de 2025 y marzo de 2026, visité lugares en la zona fronteriza de Arizona y Sonora para trabajar en Bordernote. Durante ese periodo, les hablaba del proyecto a todas las personas con las que me cruzaba: barberos, recepcionistas, conductores, cajeros de tiendas de artículos económicos, sacerdotes, tatuadores, impresores, cocineros, maestros, baristas y camareros. ¿Conocían a alguien? Contactaba a músicos a través de redes sociales y los abordaba en taquerías. ¿Estarían dispuestos a hablar conmigo durante una hora? ¿Posarían para un retrato? Recurrí a los contactos que había hecho en el Programa de Periodismo Bilingüe, cuando me asigné a mí mismo la cobertura de la —inexistente— fuente de mariachis de la Escuela de Periodismo.
Al compartir estas historias, espero que obtengamos una imagen más clara y completa de quiénes son.
